LA CRUELDAD.

¿Cómo se puede ser tan cruel?, nunca he entendido el afán de otros por hacer sentir mal a sus seres más cercanos, ¿Acaso eso los hace sentir mejor?, si este fuese el caso, son escorias humanas. Nadie en el mundo por ningún motivo merece ser humillado y por sobretodo es necesario comprender que nuestras palabras en algunos casos pueden ser muy hirientes, he ahí la necesidad de cuidar cada cosa que sale de nuestras bocas, no sabemos los malos o buenos momentos que pueda estar atravesando una persona y un comentario cruel puede ser el punto de límite de cualquier situación de presión, frustración o estrés. 

A veces, algunos se refugian en decir "yo soy así y no puedo cambiar", el hecho de que hayan tenido una distinta crianza o hayan pasado por cualquier situación atípica en la vida, no es en lo absoluto responsabilidad de la gente nueva que te rodea. Es necesario preocuparse por el otro y si eso no te interesa, entonces cuida todos tus comentarios, porque cada cosa dicha o hecha puede marcar a una persona y de un momento a otro todo el amor que alguien pudo haber sentido por ti, simplemente desaparece. 

No hay nada tan triste como odiar a alguien que alguna vez se amó, creo que no hay peor sentimiento en el mundo que ese, la decepción puede hundirnos en un cuadro depresivo intenso del cual es muy complicado salir, por eso en momentos como estos, es mejor huir, desaparecer un tiempo, pensar en calma y no tomar decisiones apresuradas. El problema es cuando no se tiene la oportunidad de irse, entonces no queda otra opción que odiar. 

Trato de convencerme de que odiar a alguien no debería ser algo malo, si tienes razones para ello, es simplemente un sentimiento que surge de manera natural y reprimirlo solo nos haría más daño del que podemos haber sentido. El problema está cuando ese odio se vuelve algo permanente, nos cegamos de ira y nuestra vida jamás será la misma, nos convertimos en nuevas personas, más frías y más duras. 

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